domingo, diciembre 25, 2011
viernes, diciembre 16, 2011
Plaza de la victoria
Podría poner en cuestionamiento la honestidad de un segundo. Podría también poner en cuestionamiento la cobardía del segundo siguiente. Podría, de igual forma, poner en cuestionamiento la euforia desenfocada de los pasos que llevaron a la supresión del que inundaba el alma.
No eran falsas las respuesta, solo lo fueron para la intención.
No sería falso reconocer que si hoy la pregunta volviese a emerger la respuesta sería honesta, no más que antes, sin embargo solo la dejaría vivir un instante. Una acción la representaría, una acción fugaz, sagaz y oculta.
La encrucijada de la responsabilidad a aquel roce necesario para poder continuar ¿Un deseo tan fuerte que no nos deja vivir tranquilos? Esas cosas que deben hacerse para la tranquilidad del espíritu.
Volaría el momento como un colibrí, dejaría su estela atrás grabada en el recuerdo que se tiñe de sepia, el mismo que se inundaría de color al recordar el estallido de emoción y una sonrisa dibujaría en el rostro.
Podría seguir viviendo tranquila, pues quizás ya olvidó ese momento de la noche en la banca, mientras la gente corría de vuelta al hogar de la tranquilidad, y él corría de vuelta al hogar del caos. Sencillamente se perdió detrás de esa representación de lucha, y ella se quedaba sentada o quizás se fue, o quién sabe que hizo.
Lo olvidó, o bien lo quiere olvida, quién sabe lo que hizo.
sábado, octubre 08, 2011
la casa
La barbarie de lo anticuado intenta sumergir en un abismo a la juventud que reclama con voz firme y escalofriante su derecho a superar los tiempos pasados.
Sentados en sus escritorios los intelectuales analizan el proceso que se vive y el vivido, intentando encausar la barbarie con que la juventud responde ciega de rabia y dolor.
En lo alto los iluminados disputan sus puestos mientras el resto avanza a pasos agigantados sin dejaros ver su fuerza.
La casa pequeña se derrumba, pues ha entregado todo lo que puede entregar, sus palafitos son desarmados en la maqueta abstracta de la realidad, el bosque que la rodea observa el estruendo silencioso que deja atrás ese pequeño lugar de meditar, mientras el errante no comprende el significado de la visión, finalmente termina por concluir junto a su compañero, el mismo que sigue los pasos del errante, que ese símbolo no es más que el reflejo del derrumbe que obliga al caminante a emigrar a una nueva casa, menos inestable y más grande; es momento que el errante deje atrás a los iluminados, tiende a pensar el joven, que abrumado y cansado sigue llevando, con fervor, una erre en un círculo como estandarte en su pecho.-
domingo, agosto 28, 2011
Siguen siendo Señores de la Gleba
Llenas de orgullo y ego fueron las palabras alguna vez proclamadas por quien, para los sofistas de Sócrates y los acusadores actuales, es el soberbio fueron dichas y siguen en pie: "El acusado de soberbia no es más que el producto del cabizbajo" y justamente sigue siendo así, sustentado en su esencia inmanente y en como se manifiesta y se ha manifestado. ¡Seguid hablando falsedades sustentadas en creencias, pues así quitan todo lo agudo que puedan ser sus palabras! Comprenderán esos enaltecidos Señores de la Gleba que los ilustrados se acercan cada vez más a la transformación de su calma imperante, comprenderán también que la sabiduría se les disfraza de soberbia frente a sus ojos incapaces de hacer razón a la realidad. Caen y caerán en lo ciego de las burdas críticas que hacen parir dolor a la crítica crítica, que se estremece ante aquellas palabras.
Sigue calma la crítica crítica, pues no se necesita más que unos esbozos de palabras para hacer caer como cual idealista en la lógica del siglo XX, sus palabras banales propias de sus longevas formas de pensar
miércoles, agosto 10, 2011
Arranque de rabia
¡Imbéciles y despiadadas las personas que dicen aburrirse de otras personas! No son más que excusas burdas para tapar que en realidad se aburren de sí mismas, se aburren de su propia monotonía. ¡Son cobardes, pues temen a transformarse a sí mismas y sus situaciones! ¡Disfrazan su crueldad en premisas con la mayor semejanza a un altruismo desmedido, hermoso y de una ternura rebosante!
Finalmente, el aspecto contemplativo de las construcciones será lo más cerca que estaré de la construcción misma.
-Sé que mañana ya no pensaré así, y que finalmente sabré que sí es ella-
Rabia contra mí, camuflada en rabia a una inocente.
¡Cobardía infinita, que no me permitiste decir aquello que realmente quería decir!
domingo, agosto 07, 2011
...Es del corazón
Ver al pueblo encaminado a la Revolución es tan emocionante para un revolucionario como ver a un hijo dando los primeros pasos, y es justamente eso lo que experimenta el revolucionario que construye los procesos revolucionarios junto a su pueblo.
La felicidad individual no importa, las vidas individuales no importan, pues nuestros objetivos individuales cumplen en sí con todos los individuales, porque la felicidad de todo un pueblo es la felicidad que permite la individual.
Cuando un revolucionario se libra de las cadenas del individualismo se puede llamar tal, aun cuando éste no sea un título de honor, sino un oficio del cual estar orgulloso, pues demanda día y noche y la vida completa si fuera necesario
martes, agosto 02, 2011
¡Enfermos!
No hay nada peor para un revolucionario que se ilusiona con las construcciones del pueblo que decepcionarse del pueblo mismo.
Las luchas políticas sobre el nivel revolucionario no tienen sentido, pues las mismas organizaciones que dan las luchas no comprenden la revolución como un proceso que se da conjuntamente al pueblo, sino que lo comprenden como la acumulación de fuerza y masa dentro de sus monstruos de organizaciones; generan fuera, mas no poder, y es justamente eso, lo que no permite el desarrollo necesario del pueblo mismo.
Enfermos de sediciones están aquellos que pretenden ser la vanguardia del pueblo en la revolución. ¡Enfermos de soberbia y cobardía están aquellos que pretenden entregar la alternativa a este sistema de miserables y acaparadores!
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