jueves, marzo 22, 2012
ir al cine solo
Cuando el ruido de la inmundicia no deja escuchar ni siquiera los pensamientos más ridículos, que a pesar de su calificativo se hacen necesario, en especial cuando uno duda de la ridiculez misma
martes, febrero 07, 2012
Plan
Entonces un enrevesado plan se hace necesario para la reconquista de lo que pensamos que merecemos.
sábado, febrero 04, 2012
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Y aquí estamos de nuevo, intentando re-comenzar una ves más.
Todo lo que se pueda teorizar sobre aquello no se puede concebir con una teorizacion previa a su teorizacion.
Para construir un mundo nuevo y una relacion nueva sera necesario eliminar todas las determinaciones que nos cegaran una y otra vez al comenzar una y otra vez.
Sera bueno, quizás, no volver a comenzar una y otra vez, sino dejar de comenzar. Estudiar el pasado desde el presente.
Nos encontraremos, entonces, una vez mas caminando, conversando o disfrutando de algún cliché conmigo, una vez diciendo "no tengo nada que enseñar"
Otra vez...
Después de todo
nos volveremos a encontrar.
El verano tenderá sus manteles en el suelo
para que dispongamos nuestras provisiones
y tú seguirás bella
como la canción El Vino de Mediodía
que el loco tocaba en la leñera.
Después de todo
hay tantas y tantas tierras.
Yo no me impaciento.
tenemos todos los años del mundo para recorrerlas
hasta que de nuevo estemos juntos
y tú me contarás
que una vez me conociste
en un pequeño planeta que yo no recuerdo
un planeta llamado Tierra
y vas a hablarme
de casas visitadas por la luna;
billetes de apuesta a los hipódromos,
nuestras iniciales dibujadas con tiza blanca
en un muro en demolición.
Equivoquémonos todo lo que queramos.
La tierra del desamor no existe
ante el gesto tuyo de mostrar las magnolias
de una plaza de barrio,
tu cabeza en mi hombro,
la clara música nocturna de tu cuerpo.
Un gesto rehace todo:
cuando la casa se incendia
su vida sigue entera
en la hoja chamuscada de un cuaderno,
el alfil sobreviviente del ajedrez.
En otro lugar, lejos de esta tierra y de su tiempo
espero tu rostro
donde se reúnen todos los rostros que he amado,
y comenzaremos a ser otra vez los desconocidos
que hace años se miraban y miraban
sin atreverse a decir que iban a amarse.
Jorge T.
nos volveremos a encontrar.
El verano tenderá sus manteles en el suelo
para que dispongamos nuestras provisiones
y tú seguirás bella
como la canción El Vino de Mediodía
que el loco tocaba en la leñera.
Después de todo
hay tantas y tantas tierras.
Yo no me impaciento.
tenemos todos los años del mundo para recorrerlas
hasta que de nuevo estemos juntos
y tú me contarás
que una vez me conociste
en un pequeño planeta que yo no recuerdo
un planeta llamado Tierra
y vas a hablarme
de casas visitadas por la luna;
billetes de apuesta a los hipódromos,
nuestras iniciales dibujadas con tiza blanca
en un muro en demolición.
Equivoquémonos todo lo que queramos.
La tierra del desamor no existe
ante el gesto tuyo de mostrar las magnolias
de una plaza de barrio,
tu cabeza en mi hombro,
la clara música nocturna de tu cuerpo.
Un gesto rehace todo:
cuando la casa se incendia
su vida sigue entera
en la hoja chamuscada de un cuaderno,
el alfil sobreviviente del ajedrez.
En otro lugar, lejos de esta tierra y de su tiempo
espero tu rostro
donde se reúnen todos los rostros que he amado,
y comenzaremos a ser otra vez los desconocidos
que hace años se miraban y miraban
sin atreverse a decir que iban a amarse.
Jorge T.
domingo, diciembre 25, 2011
viernes, diciembre 16, 2011
Plaza de la victoria
Podría poner en cuestionamiento la honestidad de un segundo. Podría también poner en cuestionamiento la cobardía del segundo siguiente. Podría, de igual forma, poner en cuestionamiento la euforia desenfocada de los pasos que llevaron a la supresión del que inundaba el alma.
No eran falsas las respuesta, solo lo fueron para la intención.
No sería falso reconocer que si hoy la pregunta volviese a emerger la respuesta sería honesta, no más que antes, sin embargo solo la dejaría vivir un instante. Una acción la representaría, una acción fugaz, sagaz y oculta.
La encrucijada de la responsabilidad a aquel roce necesario para poder continuar ¿Un deseo tan fuerte que no nos deja vivir tranquilos? Esas cosas que deben hacerse para la tranquilidad del espíritu.
Volaría el momento como un colibrí, dejaría su estela atrás grabada en el recuerdo que se tiñe de sepia, el mismo que se inundaría de color al recordar el estallido de emoción y una sonrisa dibujaría en el rostro.
Podría seguir viviendo tranquila, pues quizás ya olvidó ese momento de la noche en la banca, mientras la gente corría de vuelta al hogar de la tranquilidad, y él corría de vuelta al hogar del caos. Sencillamente se perdió detrás de esa representación de lucha, y ella se quedaba sentada o quizás se fue, o quién sabe que hizo.
Lo olvidó, o bien lo quiere olvida, quién sabe lo que hizo.
sábado, octubre 08, 2011
la casa
La barbarie de lo anticuado intenta sumergir en un abismo a la juventud que reclama con voz firme y escalofriante su derecho a superar los tiempos pasados.
Sentados en sus escritorios los intelectuales analizan el proceso que se vive y el vivido, intentando encausar la barbarie con que la juventud responde ciega de rabia y dolor.
En lo alto los iluminados disputan sus puestos mientras el resto avanza a pasos agigantados sin dejaros ver su fuerza.
La casa pequeña se derrumba, pues ha entregado todo lo que puede entregar, sus palafitos son desarmados en la maqueta abstracta de la realidad, el bosque que la rodea observa el estruendo silencioso que deja atrás ese pequeño lugar de meditar, mientras el errante no comprende el significado de la visión, finalmente termina por concluir junto a su compañero, el mismo que sigue los pasos del errante, que ese símbolo no es más que el reflejo del derrumbe que obliga al caminante a emigrar a una nueva casa, menos inestable y más grande; es momento que el errante deje atrás a los iluminados, tiende a pensar el joven, que abrumado y cansado sigue llevando, con fervor, una erre en un círculo como estandarte en su pecho.-
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